Nacemos como fruto de momentos difíciles; hemos superado juntos el duro momento de la incertidumbre y la indecisión nos puso en aprietos. Pero nada pudo con nuestra unión, nos fuimos haciendo fuertes a medida que nos autoreconociamos inteligentes, capaces y dilucidábamos felicidad tras la posibilidad de que construyeramos juntos un futuro común.
Y como dicen "NADA OCURRE POR CASUALIDAD", empezamos a transitar, cada vez con más certezas, este camino que nos da a cada paso una nueva agradable sorpresa sobre nosostros mismos y nuestra solidaridad, acerca de lo bueno que es apoyarse en un compañero de trabajo y tener siempre la seguridad de encontrarlo allí. Muchos nos han ayudado y ayudan en este camino, no daremos nombres, pues ellos se reconocen también en nuestros esfuerzos.
Confiamos en nuestra moral, en nuestra formación profesional y éste compromiso irá creciendo con todos y cada uno de los proyectos y desafíos que nos lleguen. Dios nos ha marcado el camino a seguir y no vamos a desviarnos del él.